La AEMPS publica una guía en lectura fácil sobre el sol: por qué esto importa mucho más de lo que parece
Hay una pregunta que rara vez se hace el sector de la belleza cuando comunica sobre fotoprotección: ¿lo entiende todo el mundo?
Hablamos de FPS, de UVA y UVB, de espectro amplio, de fototipos, de reaplicación cada dos horas y de 2 mg/cm². Damos por hecho que el mensaje llega. Pero hay una parte significativa de la población —personas con discapacidad intelectual, con dificultades de comprensión lectora, mayores, o simplemente gente que no maneja ese vocabulario— para la que ese lenguaje es una barrera. Y una barrera para entender cómo protegerse del sol es, literalmente, una barrera de salud.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios ha abordado ese problema junto a Plena Inclusión Madrid con una guía de protección solar en formato de lectura fácil, publicada el 30 de junio y difundida por la Agencia el 22 de julio.
Como documenta la propia AEMPS en su comunicado, esta guía adapta a un formato accesible los principales consejos de la Agencia sobre protección solar, con el objetivo de facilitar su comprensión por parte de todas las personas.
Qué es la lectura fácil y por qué no es “escribir para tontos”
Conviene aclarar esto primero, porque hay bastante malentendido alrededor del concepto.
La lectura fácil es una metodología con normas técnicas propias. Implica frases cortas de una sola idea, vocabulario cotidiano en lugar de tecnicismos, orden lógico, tipografía amplia, apoyo visual con pictogramas y —punto clave— validación por parte de personas con dificultades de comprensión antes de publicar. No es simplificar por intuición: es someter el texto a prueba con sus destinatarios reales.
Como documenta Plena Inclusión Madrid en su nota de prensa, la publicación se titula ‘¿Cómo estar al sol de forma segura?’, y su objetivo es que todas las personas, especialmente aquellas con dificultades de comprensión, puedan acceder a información sanitaria sencilla, clara y útil para tomar decisiones sobre su salud.
Y hay un dato que da dimensión a la iniciativa: como precisa la misma fuente, esta publicación es el primer documento adaptado conjuntamente por Plena Inclusión Madrid y la AEMPS en el marco del convenio firmado por ambas entidades para mejorar la accesibilidad de la información sanitaria, médica y farmacéutica.
Es decir, no es una acción puntual de verano: es el arranque de un programa. La colaboración contempla, según recoge Plena Inclusión Madrid, la adaptación de documentos técnicos y sanitarios complejos a lectura fácil, la elaboración de materiales divulgativos y acciones de sensibilización dirigidas a profesionales del ámbito sanitario y farmacéutico.
Qué recoge la guía exactamente
El contenido combina recomendaciones de conducta con instrucciones de uso de producto, y está disponible para descarga libre en el documento completo ‘¿Cómo estar al sol de forma segura?‘ en formato PDF.
Como detalla Plena Inclusión Madrid, la guía recuerda algunas recomendaciones básicas, como evitar pasar mucho tiempo al sol, beber agua con frecuencia, utilizar protector solar y complementar su uso con ropa que cubra la piel, sombreros y gafas de sol.
Y va más allá de lo obvio: el material adaptado explica cómo elegir un protector solar adecuado, la diferencia entre radiación UVA y UVB, y cómo utilizarlos correctamente: aplicarlos sobre la piel seca media hora antes de la exposición, repetir la aplicación cada dos horas y volver a ponerlo después de bañarse, secarse o sudar.
Merece la pena detenerse en ese detalle del secado con toalla. Es de los errores más frecuentes y menos conocidos: mucha gente reaplica tras el baño pero no tras secarse, sin caer en que la toalla arrastra buena parte del producto que queda en la piel.
Dos mensajes que la comunicación comercial suele omitir
La guía incorpora además dos contenidos que rara vez aparecen en la publicidad de fotoprotección.
El primero es de vigilancia: insiste en la importancia de consultar con un profesional sanitario ante cambios en manchas o lunares. Es el mensaje de detección precoz, el que de verdad salva vidas y el que ningún anuncio de crema incluye.
El segundo desmonta una creencia muy extendida, al explicar que todas las personas, con independencia de su tipo de piel, necesitan protección solar, con atención especial a la población infantil y en particular a los menores de tres años.
La tecnología: qué significan UVA, UVB y el número del FPS
Esta es la parte que la guía traduce y que conviene entender bien, porque de ella dependen todas las decisiones de compra.
Dos radiaciones, dos daños distintos

La radiación ultravioleta que nos llega se divide en dos tipos relevantes, y hacen cosas diferentes.
UVB. Es la de onda más corta y alta energía. Se queda en las capas superficiales de la piel. Como recoge Médicos y Pacientes citando a la AEMPS, es la causante de las quemaduras solares. Es también la principal implicada en el daño directo al ADN celular. Truco para recordarlo: B de burn, quemadura.
UVA. De onda más larga, penetra hasta la dermis. Como señala la misma fuente, es el principal responsable del envejecimiento prematuro de la piel. No quema, así que no avisa, y atraviesa el cristal de ventanas y coches. Truco: A de aging, envejecimiento.
Esa diferencia explica por qué un protector debe cubrir ambas. Un producto solo con filtro UVB evita que te pongas rojo mientras la piel sigue envejeciendo sin que lo notes.
Qué mide realmente el número del FPS
El Factor de Protección Solar es una de las cifras peor entendidas de la cosmética.
No es un multiplicador de tiempo. El FPS 50 no significa que puedas estar cincuenta veces más rato al sol. Es un índice de laboratorio que indica cuánta radiación UVB filtra el producto aplicado en una cantidad estandarizada.
En términos de filtrado real, un FPS 15 bloquea alrededor del 93% de la radiación UVB, un FPS 30 el 97% y un FPS 50 el 98%. Los saltos son cada vez más pequeños, lo que explica por qué la normativa europea no permite etiquetar por encima de “50+”.
Y aquí está el dato que casi nadie cumple. Ese número se mide aplicando 2 miligramos de producto por centímetro cuadrado de piel. Traducido: alrededor de 30 ml para cubrir un cuerpo adulto completo, más o menos un vasito de chupito. La mayoría de la gente aplica entre un cuarto y la mitad de esa cantidad, con lo que un FPS 50 se comporta en la práctica como un FPS mucho más bajo.
Por eso la AEMPS insiste en el criterio de cantidad. Como recoge su decálogo oficial, hay que aplicar el producto en cantidad generosa y uniforme sobre la piel seca, media hora antes de la exposición al sol, y repetir cada dos horas y después de transpirar, bañarse o secarse.

El decálogo completo de la AEMPS
| Recomendación | Detalle |
|---|---|
| Ningún protector protege del todo | Aunque el FPS sea alto, no permanecer mucho rato al sol |
| Evitar las horas centrales | Entre las 12 y las 16 horas |
| No dormirse al sol | Y extremar medidas en actividades al aire libre |
| Menores de 3 años, nunca al sol | Ropa, sombrero, gafas y FPS alto infantil resistente al agua |
| Hidratación frecuente | Especialmente en población infantil |
| Elegir según fototipo y zona | Crema, leche, gel o espray según piel y área |
| FPS más alto al inicio | En las primeras exposiciones del verano |
| Leer el modo de empleo | Especialmente relevante en brumas y espráis |
| Cantidad generosa, 30 min antes | Sobre piel seca, repetir cada 2 horas |
| No reutilizar el del año pasado | Los productos abiertos pierden eficacia |
Conviene señalar un matiz entre ambos documentos: mientras el decálogo general de la AEMPS sitúa la franja crítica entre las 12 y las 16 horas, la guía en lectura fácil la amplía de 12:00 a 18:00, un criterio más conservador y probablemente más ajustado a la realidad del verano español, donde la radiación se mantiene alta bien entrada la tarde.
Como precisa el decálogo de la AEMPS, conviene además extremar las precauciones en las partes del cuerpo más sensibles al sol: la cara, el cuello, la calva, los hombros, el escote, las orejas, las manos y los empeines.
Esa lista es un buen recordatorio profesional: orejas, empeines y calva son las tres zonas que más se olvidan y donde más lesiones se detectan.
El mito que la AEMPS ha tenido que desmentir: el “callo solar”

Hay una creencia que circula con fuerza en redes y que la Agencia ha desmontado explícitamente este mismo año, porque es peligrosa.
La idea del “callo solar” sostiene que exponerse progresivamente al sol sin protección genera una especie de resistencia natural que después protege. Es falso.
Como documenta la AEMPS en su comunicado al respecto, no existe ninguna evidencia científica que respalde la idea de que la piel humana pueda “acostumbrarse” o generar una protección natural eficaz y segura frente a la radiación UV mediante exposiciones progresivas al sol.
Y lo explica con una frase que debería colgarse en toda cabina: la piel no desarrolla memoria protectora frente al sol; por el contrario, cada exposición sin protección añade daño acumulado. Las consecuencias documentadas incluyen alteraciones del ADN celular, fotoenvejecimiento prematuro y un aumento significativo del riesgo de cáncer de piel, incluido el melanoma.
La Agencia advierte además del mecanismo por el que el mito hace daño: puede inducir a una falsa sensación de seguridad y favorecer conductas de exposición prolongada e intensa, especialmente peligrosas en la infancia y juventud.
Y añade una precisión importante que suele pasarse por alto: los fototipos más oscuros, así como la piel aparentemente acostumbrada al sol, deben fotoprotegerse igualmente. Una piel morena tiene más melanina y se quema menos, pero eso no equivale a estar protegida frente al daño acumulativo.
Por qué esto conecta directamente con el trabajo de cabina
Para el sector profesional de la estética, esta guía tiene una lectura muy práctica.
La fotoprotección es, con diferencia, el gesto de mayor impacto sobre la salud y el aspecto de la piel a largo plazo. Ningún activo antiedad, ningún tratamiento de cabina y ninguna aparatología compensan una exposición solar sin protección sostenida en el tiempo. Trabajar meses sobre manchas, textura o firmeza para que la clienta se exponga sin filtro es vaciar un cubo agujereado.
Esa lógica es exactamente la del enfoque de longevidad cutánea que domina el sector. Si quieres profundizar en cómo la prevención ha desplazado a la corrección como eje del trabajo profesional, te recomendamos leer nuestro artículo sobre el skin longevity y el fin del antiaging clásico.
Hay además una lectura de accesibilidad que interpela al profesional. Si una agencia estatal reconoce que su lenguaje sanitario necesitaba traducción para llegar a todo el mundo, cabe preguntarse cuánto del asesoramiento que damos en cabina se entiende de verdad. Explicar un protocolo con frases cortas, sin acumular tecnicismos y comprobando que la persona lo ha entendido no es simplificar: es hacer bien el trabajo.
Cómo aplicar la protección solar correctamente: guía práctica
| Paso | Qué hacer | Error frecuente |
|---|---|---|
| 1. Elegir | FPS según fototipo, con protección UVA y UVB | Elegir solo por textura o precio |
| 2. Comprobar | Que no esté abierto del año anterior | Reutilizar el bote del verano pasado |
| 3. Aplicar | 30 minutos antes, sobre piel seca | Ponerlo ya en la playa, con la piel húmeda |
| 4. Cantidad | Generosa y uniforme, unos 30 ml en cuerpo entero | Aplicar una cuarta parte de lo necesario |
| 5. Zonas olvidadas | Orejas, empeines, calva, escote, manos | Cubrir solo cara, brazos y piernas |
| 6. Reaplicar | Cada 2 horas y tras baño, sudor o toalla | No repetir tras secarse |
| 7. Complementar | Ropa, sombrero y gafas de sol | Confiar todo al protector |
| 8. Horario | Evitar de 12 a 18 h | Considerar que con crema ya da igual la hora |
Un precedente que conviene seguir
Más allá del verano, la iniciativa marca una dirección interesante para toda la comunicación sanitaria.
Como recoge Plena Inclusión Madrid, Javier Luengo, director general de la entidad, lo formula así: “La salud también depende de poder entender la información que recibimos. Adaptar documentos como éste a lectura fácil permite que más personas puedan cuidarse, prevenir riesgos y ejercer sus derechos con mayor autonomía”.
La misma fuente subraya el principio de fondo: la accesibilidad cognitiva es una condición imprescindible para que la información sanitaria no sea solo disponible, sino también comprensible y útil. Estar publicada no basta si nadie la entiende.
Y el programa continúa. Como recoge la AEMPS en su página sobre comunicación accesible, la Agencia continuará incorporando nuevos recursos y materiales accesibles, ampliando los contenidos disponibles en lectura fácil, con una colaboración adicional con la Real Academia Nacional de Medicina de España para facilitar la comprensión del lenguaje médico y promover el uso de una terminología rigurosa y accesible.
El derecho a entender la información sobre la propia salud no debería depender del nivel lector de cada persona. Que una agencia reguladora lo asuma como parte de su función es una noticia pequeña en titulares y considerable en implicaciones.
¿Aplicas realmente la cantidad de protector que indica la ficha técnica, o como la mayoría te quedas bastante corto? ¿Tienes dudas sobre qué FPS necesitas según tu fototipo, sobre cómo integrar la fotoprotección en un protocolo de cabina, o sobre cómo explicar a un cliente por qué el bronceado progresivo sin protección no le está preparando la piel para nada?
Déjanos tu comentario aquí abajo y con mucho gusto ampliamos la información. También puedes preguntarnos sobre filtros físicos y químicos, sobre fotoprotección en pieles con manchas o tras tratamientos despigmentantes, o sobre cualquier aspecto de la protección solar que quieras conocer mejor. ¡Estamos aquí para ayudarte!
Este artículo tiene carácter informativo y recoge recomendaciones oficiales de la AEMPS. Ante cualquier lesión cutánea sospechosa, consulta con tu dermatólogo.

